
Me pregunto muchas veces porque falla el sistema o porque las cosas no son como debería ser, me refiero por suspuesto al tema de Aminatou Haidar, ha sido una sucesión de momentos bastante dura. En primer lugar ocurrió la expulsión de dicha mujer de Marruecos según el ella, por no callarse y seguir luchando por el derecho de Autodeterminación legítimo hasta el fin de sus días y hasta que se aplique el referéndum en el Sahara Occidental.
Aminatou volvió a entrar a la terminal pasadas la cinco de la mañana de ese mismo día. La acompañan, además del colectivo saharaui, sus dos maletas, la medalla que acaba de recibir al Coraje Civil de la Fundación Train de Nueva York que lleva colgada al cuello, una úlcera de estómago, una anemia, una lesión de espalda, un brazo vendado y un sinfín de muestras de solidaridad que le hicieron llegar. Por otra parte esa misma noche el responsable de la seguridad del aeropuerto reconoció a la prensa que la tarjeta de residencia no es suficiente para permitir la entrada al país de los ciudadanos extranjeros y que no pueden entrar de la pista al aeropuerto sin el pasaporte en regla. Señaló que en el caso de Haidar se limitó a cumplir “órdenes de arriba”.
Hemos llegado a un punto en el que nos ha hecho falta la intromisión de países como E.U.A. Y Francia para que el conflicto de Aminatou Haidar se reolviéra y pudiera volver al El Aaiún en donde se encuentra vigilada por las autoridades de Marruecos.
Jaime Morales Matosas.
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